A veces, en la vida, olvidamos las cosas más importantes. Acaso sea la costumbre del día a día que nos hace olvidar lo que tenemos. Atendemos a cosas que no tienen importancia y olvidamos las que realmente la tienen. Y un día, esas cosas se van, y todas las demás cosas dejan de tener importancia...
Frase de la semana
Espero, seas quien seas, que escapes de este lugar. Espero que el mundo cambie y que las cosas mejoren.Pero lo que espero por encima de todo es que entiendas lo que quiero decir cuando te digo que aunque no te conozca, y aunque puede que nunca llegue a verte, a reírme contigo, a llorar contigo o a besarte, te quiero. Con toda mi alma, te quiero.
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domingo, 10 de junio de 2012
miércoles, 1 de junio de 2011
El camino continúa
La vida… caprichosa suerte. Los caminos se cruzan y se separan. Muchas veces, para siempre. Pero la vida da tantas vueltas… quién sabe si un día, aquel viejo sendero casi olvidado volverá a cruzarse en tus pasos.
Y la cantidad de caminos distintos que jamás uno soñó encontrar. Algunos misteriosos, intransitados y sorprendentes.
Es bonito andar el camino en compañía, pero siempre con el mismo transeúnte puede convertir el camino en una dura escarpada. Aunque quien sabe si uno de esos transeúntes acaba por ser la pieza que faltaba para convertir la ruta en el más bello paseo por la vida. Lo que está claro es que los caminos tienden a infinito, y únicamente nosotros decidimos cuál es conveniente o no transitar…
martes, 22 de marzo de 2011
viernes, 25 de febrero de 2011
El sacrificio de la mariposa
Érase una mariposa. Una mariposa que se enamoró del suelo y dejó de volar. El frío y duro suelo de dio cobijo de los pájaros que se comían a sus compañeras, pero no le salvaba de las grandes fieras que sin querer, sin verla, estaban a punto de chafarla. Día tras día la mariposa se cobijaba más hondamente en su tierra, mientras que sus compañeras desde arriba la miraban con extrañeza y la tachaban de loca. Y… el suelo, frío, húmedo e impasible a las inclemencias de su desdichada amada. Sin embargo, la mariposa, ciega en su llanto, renunció a danzar con las hadas, perdió sus bonitas alas, y se zambulló en el suelo como el más vulgar gusano.
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